El sufrimiento tras una pérdida siempre está presente, pero el duelo sí puede cambiar de forma con regularidad. En las primeras etapas del duelo, la angustia y la incertidumbre marcan su prioridad, pero poco a poco puede recomponerse la vida desde el presente, sabiendo que todavía se puede decidir hoy.
En un reciente episodio del programa “Aprender a vivir con el adiós”, la psicóloga especialista en tanatología, Rocío Figueroa, explicó que la esperanza aparece como fuerza clave: no niega la pérdida, pero, en su interior, puede imaginarse un mañana y proponerse un objetivo de vida, aunque sepa que nada está asegurado.
Desde ahí se puede comenzar un camino lleno de aprendizajes, fortalezas y sentido. La pérdida de alguien es también dejar de hacer lo que se hacía con él o ella. Pero el vínculo puede continuar simbólicamente a través de comportamientos cotidianos y creativos, como el de retomar aquello que le gustaba, el hacer objetos significativos, el hacer algo en su memoria.
El duelo no consiste en olvidar, sino en la integración de la ausencia a una vida que continúa creciendo en sentido.
Por: Ale Castillo
Si deseas escuchar más episodios del programa Aprender a vivir con el adiós, da clic en este enlace
https://open.spotify.com/show/5jGDqimyuXD8gvyh2udg8o

